¿Fin del corretaje informal?

Análisis

Cerca del 80% de los reclamos sobre corredores no son acogidos ni resueltos. Este es el principal síntoma de una industria que urge limpieza profunda. Hay falencias recurrentes: Contratos de promesa mal redactados, términos ambiguos y garantías que no se devuelven.

El fenómeno más doloroso es la "desaparición del independiente": Ante cualquier error técnico o conflicto legal el corredor informal deja de contestar llamadas. El costo de "desaparecer" para ellos es casi nulo, mientras que para el propietario el costo patrimonial es devastador.

Esta precariedad contrasta drásticamente con mercados maduros. En Estados Unidos, por ejemplo, operar sin una licencia estatal es impensable. El incumplimiento conlleva multas severas o la revocación definitiva de su licencia. También se obliga a contratar seguros de responsabilidad civil como un respaldo financiero real.

Confiar el patrimonio a la "informalidad solitaria" es un riesgo invisible, pero latente. La falta de un respaldo corporativo significa que no hay una estructura superior que fiscalice el proceso. Por el contrario, operar bajo el alero de una marca con presencia mundial y oficinas físicas establecidas no es un lujo, es una póliza de garantía.

La profesionalización del corretaje en Chile no puede esperar una ley que la imponga. El respeto por el cliente y la seguridad jurídica de sus activos nos obliga a autorregularnos y ofrecer, desde ya, el estándar de excelencia que merecen.

Sebastián Aliaga, broker owner de REMAX Cumbre y abogado.

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