Luego de la captura de Nicolás Maduro por Estados Unidos, muchos venezolanos residentes en Chile piensan que la posibilidad de regresar a Venezuela está cada vez más cerca. Las comunas de Santiago y Estación Central son las preferidas por los venezolanos para arrendar, y de concretarse el éxodo de estos extranjeros, varios edificios en la Región Metropolitana podrían aumentar la vacancia, unido a ello los precios de alquileres podrían bajar según algunos expertos.
Un estudio de 2024 del Centro de Políticas Migratorias y la consultora Nómade, al analizar la situación de tenencia de vivienda en las principales nacionalidades que residen en Chile, los venezolanos tienen la mayor proporción de arriendos (93,7%). Le siguen los colombianos (79%) y los haitianos (77%). “Ese 93,7% de tasa de arriendo en la población venezolana que menciona el estudio no es solo un dato demográfico, es el motor que ha sostenido la rentabilidad de la inversión inmobiliaria “hormiga” y multifamiliy en Chile en los últimos cinco años”, afirmó Yuval Ben Haym, director regional de REMAX Chile.
Para el ejecutivo, el efecto no será inmediato. “En nuestra operación en REMAX Chile, hemos medido que entre el 25% y el 35% de los contratos de arriendo cerrados en los últimos 24 meses tienen a un ciudadano venezolano como titular. Pero aquí hay un matiz crucial que a menudo se pierde en el promedio: mientras el grueso del mercado se concentra en tickets bajo los $400.000 en comunas como Santiago Centro y Estación Central —donde la dependencia es crítica—, nosotros vemos un segmento venezolano profesional y resiliente que absorbe una parte importante del stock en comunas de ticket medio-alto como San Miguel, Ñuñoa e incluso Las Condes”, añade el experto.
La industria del arriendo hoy tiene un socio estratégico estructural. “Si sacas esa ficha del tablero, no solo afectas la ocupación, sino la cadena de pagos de miles de dividendos hipotecarios que dependen de ese flujo de caja mensual”, analiza el ejecutivo.
Si ese éxodo se materializa, el impacto será asimétrico. Las comunas de alta densidad como Estación Central, Independencia y Santiago Centro enfrentarían un shock de oferta inmediato. En el segmento bajo los $400.000, donde hoy existe un alto grado de 'arriendo compartido' o hacinamiento táctico para diluir costos, veríamos dos efectos: primero, una caída en los precios de arriendo por la competencia para captar inquilinos; y segundo, un riesgo de insolvencia en los arrendatarios que se quedan, al perder a los compañeros con los que compartían gastos.
Para el inversionista, el mensaje es claro: se acabó la era de la 'vacancia cero' automática. Entramos en un mercado de corrección donde la calidad del inquilino valdrá más que el precio marginal del arriendo. “Mi proyección es que veremos un efecto escalonado. El primer trimestre de 2026 será de 'esperar y ver'. Las familias consolidadas en Chile, que son las que arriendan propiedades de mayor valor y tienen hijos en colegios, no desarmarán su vida en semanas. El impacto real en vacancia se sentirá con fuerza recién hacia el segundo semestre de 2026, cuando la situación política en Caracas ofrezca garantías mínimas de seguridad.

